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Receta clásica del pastel de queso

Esta receta de pastel de queso es la que he preparado siempre en casa, desde pequeña. Así te puedes imaginar lo fácil que es. Ten presente que es mejor cocinarla el día anterior para que la tarta repose y obtenga consistencia.

Tiempo necesario: 2 horas más las del reposo
Dificultad: fácil
Material necesario:
1 molde de 18/20 cm de diámetro por 5/6 cm de alto
Papel de horno suficiente para cubrir el molde hasta los bordes
Varillas eléctricas o manuales. En su defecto, cuchillas eléctricas, pero no queda tan esponjoso.
Recipiente para mezclar los ingredientes

Ingredientes (4/6 personas):

160 gr de queso cremoso

3 huevos

3 cucharadas soperas de harina de maíz

9 cucharadas soperas de azúcar

3 yogures naturales o griegos

La raspadura de un cuarto de limón

Relleno: (con truco incluido para que las pasas floten en la masa)

50 gr de pasas

50 ml de coñac

1 cucharada sopera de harina

Preparación:

  1. Pon en remojo las pasas con el coñac durante 20 minutos aproximadamente
  2. Precalienta el horno a 180 º
  3. En un bol mezcla todos los ingredientes. Es decir, el queso, los huevos, la harina de maíz, el azúcar, la raspadura del limón y los yogures.
  4. Forra el molde con el papel de horno y agrega la pasta.
  5. Cuela las pasas y rebózalas con la harina. Una a una, las agregas a la pasta del queso, esparciéndolas por toda la superficie. Verás que algunas flotan y otras no.
  6. Hornea el pastel durante hora y media aproximadamente. Al cabo de este tiempo, pincha la masa con un palillo. Si al sacarlo no quedan restos, el pastel ya está listo. Si no, déjalo hasta que en esta operación el pincho salga limpio.
TRUCO: pon un recipiente con agua al horno para suavizar la textura de la costra del pastel. Sería como cocinarlo al vapor.
  1. Una vez cocido, lo dejas reposar y enfriar a temperatura ambiente.
  2. Para finalizar el pastel de queso, puedes hacer un glaseado con el coñac sobrante de las pasas. En este caso:
    1. Lleva a ebullición el coñac con tres cucharadas de azúcar.
    2. Lo dejas reducir a la mitad.
    3. Pinta el pastel con esta reducción
  3. Lo desmoldas, lo introduces a la nevera y cuando esté frío ya lo podrás servir.

¿Te vas a resistir a este pastel de queso de siempre?




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